Pronto hará 50 años de la llegada a la Luna. Concretamente, el 16 de julio de 1969 salió de la Tierra dirección la Luna la misión Apolo 11, y llegaría a la superficie lunar el 20 de julio de ese mismo año y al día siguiente logró que dos astronautas (Armstrong y Aldrin) caminaran sobre la superficie lunar.
Como era lógico, las herramientas elegidas para grabar y documentar este acontecimiento trascendental eran las que equipaban mejores tecnologías de la época, entre las que se encontraban las cámaras Hasselblad. Esa selección fue el resultado de años de estrecha colaboración entre Hasselblad y la NASA para garantizar que sus cámaras de formato medio pudieran soportar las temperaturas intensas, las vibraciones y la disminución de la gravedad en el espacio.
50 años después, el 20 de julio de 2019, Hasselblad celebra su papel como cámaras que fueron elegidas por la NASA para la fotografía espacial, y más aún, las cámaras que documentaron el momento histórico de los primeros hombres en la Luna.

El astronauta Edwin E. Aldrin, piloto del Módulo Lunar (LM). La película usada fue la Ektachrome EF SO 168 sobre una base de poliéster Estar de 2,7 milipulgadas. El objetivo usado era un 60mm.
Primer viaje de Hasselblad al espacio
Hasselblad y la NASA comenzaron su andadura juntos siete años antes de la misión Apollo 11, en 1962, durante el programa Mercury. Como entusiasta de la fotografía, el capitán naval y piloto de la misión, Walter Schirra ya era dueño de una Hasselblad 500C. Conociendo la calidad de la cámara Hasselblad, Schirra sugirió a la NASA que se usara Hasselblad para documentar el espacio.
Después de comprar algunas unidades de la Hasselbad 500C, siguieron un programa de pérdida de peso que incluía la eliminación de la cubierta de cuero, el obturador auxiliar, el espejo réflex y el visor. Se construyó un nuevo chassis de película para permitir realizar 70 exposiciones en lugar de las 12 habituales. Finalmente, se pintó el exterior con pintura negra mate para minimizar los reflejos en la ventana del orbitador.
Las cámaras usadas en la Luna
Considerado uno de los momentos más icónicos es el descenso y la exploración de la superficie lunar por parte del Apolo 11. Una cámara de datos Hasselblad (HDC) equipada con un objetivo Zeiss Biogon de 60 mm ƒ/5,6 y una chasis de película de 70mm que contenía una película de Kodak (Ektachrome EF SO 168) de base delgada especialmente formulada y con capacidad para 200 fotografías. Se utilizó una segunda cámara eléctrica Hasselblad (HEC) con un objetivo Zeiss Planar de 80 mm ƒ/2,8 para disparar desde el interior del módulo lunar Eagle.
En la HDC se instaló una placa Réseau, que imprimía marcas cruzadas fijas ópticamente que permitían realizar mediciones fotogramétricas a partir del negativo resultante. La HDC fue diseñada específicamente para hacer frente a los rigores de la superficie lunar; fue pintada de color plata como una forma de estabilizar la cámara cuando se mueve entre temperaturas que oscilan entre -65°C y más de 120°C.
Armstrong realizó todas las fotografías en la superficie lunar con esta HDC pegada a su pecho, que nunca antes se había probado en el espacio, lo que aumentaba la presión de este momento único en la vida.

El astronauta Edwin E. Aldrin, bajando del Módulo Lunar (LM). La película usada fue la Ektachrome EF SO 168 sobre una base de poliéster Estar de 2,7 milipulgadas. El objetivo usado era un 60mm.
12 cámaras Hasselblad abandonadas en la superficie lunar
Funcionando perfectamente bajo las condiciones extremas de la superficie lunar, la HDC produjo algunas de las fotografías más icónicas de la historia. Después del exitoso «shooting» lunar del 21 de julio de 1969, la Hasselblad fue izada al módulo lunar. Después de retirar de forma segura los chasis de película, ambas cámaras con objetivos y accesorios, junto con otras herramientas de recolección, componentes y desperdicios se desecharon para cumplir con los estrechos márgenes de peso para un retorno exitoso.
Las siguientes cinco misiones de Apolo (Apolo 12 en 1969, Apolo 14 en 1971, Apolo 15 en 1971, Apolo 16 en 1972 y Apolo 17 en 1972) repetirían esta práctica, lo que daría como resultado un total de 12 cuerpos de cámara Hasselblad con objetivos aún en la Luna.
No sólo Hasselblad a viajado al espacio
La colaboración continuaría hasta bien entrado el siglo XXI, y las cámaras Hasselblad actualizadas continuamente serían una parte vital de los vuelos espaciales tripulados en el programa Shuttle. Con cada desarrollo manejado conjuntamente entre los ingenieros de la NASA y el equipo de fabricación de Hasselblad, los resultados compartidos también beneficiarían al fabricante.
Las características tales como las superficies de control ampliadas diseñadas para guantes de traje espacial voluminosos darían como resultado cambios en el diseño de los sistemas de cámara profesional de Hasselblad, mientras que las misiones posteriores recibirán el sistema de medición interno preciso en los modelos de cámara posteriores.
Otras cámaras también viajaron al espacio, entre ellas hay misiones de la NASA con cámaras Rollei 6008 y Linhof Aero Camera. En 1971 se estableció una estrecha relación con Nikon, que sigue vigente a día de hoy, para aquellas misiones en las que buscaban cámaras un poco más manejables y ligeras.
Como curiosidad, en un artículo publicado el 20 de Agosto de 2004 se habla de que la NASA no utilizan cámaras Canon. Según parece, los elementos de fluorita de sus lentes habían sufrido fracturas de la vibración asociada con un lanzamiento. En una ocasión, un elemento de fluorita se había desintegrado por completo haciendo el lente inútil. Por el contrario, los elementos ED (los usados en ópticas Nikon) no sufrieron problemas de fracturamiento.