Ricoh Imaging ha anunciado oficialmente la Ricoh GR IV Monochrome, una nueva compacta de gama alta basada en la Ricoh GR IV, pero desarrollada específicamente para fotografía en blanco y negro gracias a un sensor de imagen especial. El lanzamiento está previsto para mediados de febrero con un precio de 1.800 €.

30 años de GR: misma filosofía, nueva intención

Este año, la serie GR celebra su 30 aniversario, con unos orígenes que se remontan a la mítica Ricoh GR1 (1996). Durante todo este tiempo, la marca ha mantenido una filosofía muy clara: alta calidad de imagen, rapidez de respuesta y portabilidad, tres valores que han consolidado la GR como una herramienta habitual tanto entre profesionales como entre aficionados avanzados.

La GR IV Monochrome llega como una evolución dentro de esa misma línea, y se suma a la GR IV y a la recién anunciada GR IV HDF con una idea muy concreta: ofrecer una cámara donde el blanco y negro no sea un “modo”, sino la esencia del sistema.

Un sensor monocromático APS-C: el cambio que lo transforma todo

La clave de esta cámara está en su sensor CMOS monocromático, sin filtro de paso bajo (AA), y con tamaño equivalente a APS-C, capaz de generar imágenes con aprox. 25,74 megapíxeles efectivos.

Ricoh explica el enfoque de forma muy directa: en un sensor de color, la imagen se construye a partir de filtros RGB, y el resultado final requiere un proceso de interpolación. Aquí no. Al ser un sensor monocromático, cada píxel registra directamente los datos de brillo, sin necesidad de reconstrucción, lo que permite obtener imágenes en blanco y negro con gran nivel de detalle, más nitidez y una gradación tonal más rica.

Y sinceramente, este punto es el que marca la diferencia real: no se trata de “hacer blanco y negro”, sino de capturarlo de forma nativa.

Filtro rojo físico integrado: carácter clásico, control inmediato

Otro detalle importante (y muy bien pensado para este modelo) es que la GR IV Monochrome incorpora un filtro rojo físico en el objetivo, que sustituye al filtro ND de la GR IV. Este filtro puede activarse o desactivarse desde el botón Fn.

Su efecto es justo el que muchos fotógrafos han buscado siempre en blanco y negro: una imagen más dramática, con cielos más oscuros, más contraste con las nubes y una respuesta muy especial en sujetos rojos, que aparecen más iluminados y ganan protagonismo.

Es de esas funciones que no están ahí “por catálogo”, sino porque realmente tienen sentido en una cámara diseñada para monocromo.

Nuevos controles de imagen: “Solid” y “Grainy”

Ricoh también ha desarrollado dos nuevos modos de control de imagen exclusivos para esta cámara.

El modo Solid aplica una curva tonal más dura para un resultado limpio y definido, ideal si buscas un blanco y negro con contraste y una lectura clara de las formas.

El modo Grainy, en cambio, introduce un efecto de grano fuerte inspirado en copias químicas y materiales impresos, aportando un acabado con más carácter y textura.

Lo interesante es que Ricoh no se limita a “añadir grano”, sino que busca mantener detalle y controlar el comportamiento en altas luces y sombras, evitando perder completamente la información en zonas clave.

Un diseño exterior totalmente monocromático

Para reforzar el concepto y diferenciarla visualmente, Ricoh ha trabajado también el acabado exterior: el cuerpo, el botón disparador y el aro extraíble del objetivo van en negro mate, con el logotipo GR en negro semibrillante y la luz del botón de encendido en color blanco.

No es solo estética: es una declaración de intenciones bastante coherente con lo que promete la cámara.

Obturador electrónico hasta 1/16.000 s: imprescindible en una GR sin ND

Además del obturador mecánico, la Ricoh GR IV Monochrome incorpora obturador electrónico que alcanza velocidades de hasta 1/16.000 s, algo especialmente útil en situaciones de mucha luz cuando se quiere disparar con aperturas muy abiertas.

Ricoh detalla rangos concretos de funcionamiento.

Por un lado, llega hasta 1/16.000 s en el rango de 1/3.200–1/16.000 s a ƒ/2.8.
Y por otro, también cubre el rango de 1/5.000–1/16.000 s a ƒ/5.6–ƒ/16.

Además, está previsto que esta función llegue también a la Ricoh GR IV mediante una actualización de firmware posterior al lanzamiento de la versión Monochrome.

Disponibilidad y enfoque de producto

La Ricoh GR IV Monochrome estará disponible a mediados de febrero por 1.800 €.

Con esta GR IV Monochrome, Ricoh no parece buscar “una variante más” dentro de la gama, sino una cámara con personalidad propia. Un modelo pensado para quienes disfrutan del blanco y negro como lenguaje fotográfico completo, con intención y con control real desde el momento de disparar.

Y si te gusta salir ligero, trabajar rápido y centrarte en lo esencial, este tipo de cámara tiene todo el sentido del mundo.