La Fotografía Macro es una rama de la fotografía especializado en fotografiar insectos, plantas y objetos pequeños que se representarán en la en la foto, igual de grandes que en la vida real (o incluso más grande).

Para empezar a practicar la Fotografía Macro no se necesita un equipo especial, aunque seguro has oído hablar de los objetivos MACRO. Especialmente diseñados para este tipo de fotografía, permiten trabajar con una menor distancia mínima de enfoque y por lo tanto, acercarte más al sujeto fotografiado. Encontramos objetivos macro habitualmente entre las distancias focales de 50mm a 200mm. Uno de los que yo he usado durante más tiempo ha sido un 100mm macro.

El equipo:

Los objetivos macro suelen ser caros, pero la calidad de imagen que generan es muy buena. Si no quieres invertir tanto, puedes optar por otras soluciones como los tubos de extensión, una solución económica que te permitirá aumentar las posibilidades del objetivo.

Otra opción son los anillos de inversión con los que podremos literalmente “darle la vuelta” a nuestro objetivo. De esta manera conseguiremos poder trabajar muy cerca del objeto a fotografiar, con una profundidad de campo mínima.

La técnica:

El control de la profundidad de campo es esencial. En muchas ocasiones nos interesará aislar el objeto fotografiado del fondo para poder darle más protagonismo. Y finalmente el enfoque, que puede llegar a ser crítico cuando trabajamos con poca profundidad de campo o si el objeto se mueve por el viento. Conocer las prestaciones y opciones de configuración de nuestra cámara es esencial.

El trípode, un disparador remoto para no tocar la cámara en el momento del disparo, tirar en RAW, un buen procesado del mismo, buen objetivo, un control del enfoque y del tiempo de exposición (para lograr nitidez) son algunos de los aspectos que se deben ir practicando para mejorar en la Fotografía Macro.

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