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¿Quieres saber cómo quedó Nagasaki después de la bomba nuclear en 1945? Ahora puedes con 24 nuevas fotografías que no habían visto la luz hasta hace bien poco.

Las imágenes fueron tomadas el día después por el fotógrafo militar Yosuke Yamahata, que por esas fechas se encontraba destinado cerca de la ciudad japonesa. Tan pronto como escuchó la noticia, se marchó en un tren hasta allí con un pintor y un escritor para documentarlo.

Su misión era realizar fotografías que más tarde serían usadas como propaganda militar, así que llegó a tomar hasta 119 imágenes. El problema estuvo en que una de sus cámaras estaba estropeada y muchas de sus fotos se perdieron, otras tantas, sin embargo, fueron visibles el 21 de agosto en Mainichi Shimbun, uno de los periódicos japoneses más importantes.

Una vez expuestas no tuvieron mucha vida visible, ya que la llegada de los americanos hizo que se censuraran y destruyeran, por suerte, Yamahata escondió los negativos como pudo. Hasta la actualidad se han ido viendo con cuentagotas imágenes de la zona, pero ha sido cuando se confiscó un álbum fotográfico que se encontraron las imágenes que quedaron y que nadie había visto.

Ironías de la vida, su visita a Nagasaki le costó la vida, ya que murió pocos años después por un cáncer que desarrolló al estar en contacto con la radiación, o al menos se presupone que esa fue la causa. Pasar un día entero en una zona con altos niveles de contaminación radioactiva fue un riesgo, pero él mismo era consciente de ello, ya que dejó escrito en 1952 que la memoria humana tiene tendencia a olvidar y el juicio crítico a desvanecerse con los años y con los cambios de estilo de vida y las circunstancias. Pero la cámara, del mismo modo que se apoderó de la dura realidad de la época, trae los hechos crudos de hace siete años antes de nuestros ojos, sin la necesidad del mínimo adorno.

Actualmente las fotografías se han subastado en lote, y se esperaba llegar conseguir por ellas entre 18.000 y 26.000 euros.